
Cada año se repite el mismo patrón: las empresas que empiezan a preparar su auditoría en enero, con el ejercicio ya cerrado, terminan corrigiendo sobre la marcha, con el calendario en contra. Las que empiezan en agosto, con meses por delante, deciden con calma qué revisar, cuándo y con quién.
No hace falta que exista ya una obligación de auditar, ni una fecha concreta en el calendario, para abrir esta conversación. De hecho, cuanto menos urgente parece el momento, más útil resulta: sin presión de plazo, hay margen para hacer las preguntas correctas — qué áreas del negocio conllevan más riesgo, qué documentación conviene ir ordenando, qué calendario de trabajo encaja mejor con la actividad de la empresa.
En Mare Nostrum Auditores llevamos más de 20 años acompañando a empresas de la Comunitat Valenciana en auditoría de cuentas. La experiencia es consistente: los procesos que empiezan con tiempo de sobra son, casi siempre, los que menos sorpresas traen en el tramo final.
Si tu empresa se acerca a un cierre de ejercicio, a una obligación de auditar por primera vez, o simplemente quiere ordenar el calendario del año que viene, agosto es un buen momento para empezar a hablarlo — precisamente porque nadie más lo está haciendo todavía.