
Cada empresa tiene uno.
El gestor que lo sabe todo. El que contesta antes de que termines la pregunta. El que tiene todo controlado.
«¿Las actas del consejo de los últimos tres años?»
«Sí, las tenemos. Te las mando hoy.»
Hoy pasó. Mañana también.
Al tercer día: «Están en proceso. Las está revisando dirección.»
A la semana: «Oye, resulta que las actas de 2023 igual no están formalizadas del todo.»
«¿Del todo?»
«Bueno. Puede que ninguna.»
El consejo se había reunido. Las decisiones se habían tomado. Todo había funcionado perfectamente.
Pero nadie había levantado acta en tres años porque «ya lo haríamos cuando hiciera falta.»
Hizo falta.
No lo decimos con crítica. Estas cosas pasan, especialmente en empresas que crecen rápido y van siempre por delante de su propio orden interno.
Pero hay una razón por la que el auditor pregunta por las actas.
Y es exactamente esta.