El modelo financiero llegó por email un martes por la tarde.
Un archivo de Excel. Cuarenta pestañas. Cinco años de histórico. Fórmulas encadenadas con una elegancia que daba respeto.
Y protegido con contraseña.
Escribimos al director financiero para pedírsela.
Respuesta automática: «Fuera de la oficina hasta el 2 de septiembre. Para asuntos urgentes, contacte con…»
El asunto urgente éramos nosotros.
Contactamos con el contacto alternativo. Muy amable. Muy dispuesto. Sin la contraseña.
«Creo que la tiene él en un post-it en el cajón. Pero el cajón está cerrado.»
El plazo de entrega del informe: 28 de agosto.
Al final alguien recordó que la contraseña era el nombre del perro del director financiero seguido del año de fundación de la empresa.
Lo intentamos con cinco perros distintos antes de dar con el bueno.
Koldo2009. Era Koldo.
En este oficio, agosto te enseña cosas que no vienen en ningún manual.
