Si tienes una subvención concedida y no sabes la respuesta, es una de esas preguntas que vale la pena resolver ya.

Faltaba un papel.
Solo eso. Un informe de un auditor inscrito en el Registro Oficial de Auditores de Cuentas, exigido por la resolución de la convocatoria para justificar la ayuda.
Todo lo demás, en orden. La máquina, comprada, instalada, funcionando. Las facturas, correctas. El proyecto, ejecutado tal y como se planteó en la memoria técnica.
Pero nadie había explicado que ese tipo de convocatoria exigía la firma de un profesional ROAC. No basta cualquier gestoría. Por muy solvente que sea.
Este descuido no nace de la negligencia. Nace de algo más simple: la parte técnica y económica de un proyecto ocupa, con razón, toda la atención de quien lo ejecuta. Los requisitos formales de la justificación quedan en segundo plano. Hasta que el plazo aprieta.
Hay una pregunta que conviene hacerse en cuanto llega la resolución de una subvención. No en la última semana del plazo.
¿Esta convocatoria exige un informe de un auditor ROAC?
Comprobarlo lleva minutos. Y evita que un proyecto perfectamente ejecutado se quede atascado por un requisito que se podía haber resuelto meses antes.