
La factura era correcta.
Importe: ochenta y cuatro mil euros. Concepto: maquinaria industrial. IVA desglosado. Datos del proveedor en orden.
Todo cuadrada con el presupuesto aprobado.
Hasta que revisamos la documentación del proveedor.
Entre los anexos, una nota de abono. Pequeña. Discreta. Doce mil euros de descuento……
El cliente la había recibido. La había contabilizado. Estaba en los extractos bancarios.
Pero no la había incluido en la justificación.
No era intención de engañar. Nadie les había explicado que los descuentos posteriores reducen el gasto elegible.
Para ellos, el descuento era un ingreso aparte. Algo que no tenía que ver con la subvención.
Para el auditor, el coste real de la maquinaria no era ochenta y cuatro mil euros. Era setenta y dos mil.
Y sobre setenta y dos mil es sobre lo que se calcula la ayuda.
En subvenciones, el gasto elegible es el gasto neto.
Todo lo que reduce el precio final tiene que declararse.