
La contratación era real.
Contrato indefinido. Alta en Seguridad Social. Nóminas pagadas. Todo en regla.
La empresa había cumplido exactamente lo que prometía la memoria del proyecto: crear un puesto de trabajo vinculado a la inversión subvencionada.
Pero habían contratado a la persona equivocada.
No en términos humanos. En términos administrativos.
La memoria del proyecto describía el perfil del puesto con detalle: técnico de producción, formación en ingeniería industrial, experiencia mínima de tres años en el sector.
La persona contratada era técnico de mantenimiento. Con experiencia. Competente. Útil para la empresa.
Pero el perfil no coincidía con el de la memoria.
Nadie lo había revisado antes de contratar.
La subvención incluía una condición de mantenimiento de empleo vinculada a ese perfil específico.
Resolvimos la incidencia con documentación adicional. Pero costó semanas de justificación que podrían haberse evitado con una lectura de diez minutos antes de firmar el contrato.
Antes de contratar, lee la memoria del proyecto.
El puesto que creas tiene que ser el puesto que prometiste.